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LOS RESIDUOS DE BARILOCHE

OCTUBRE: 2009 ¿Para cuándo Basura Cero en Bariloche?

Ausencia de programa de gestión de residuos
¿Para cuándo Basura Cero en Bariloche?

El disparador de este pequeño análisis y de esta reflexión abierta fue la noticia periodística acerca de un proyecto de ordenanza fijando el cobro de canon en el vertedero generada por el Concejal Pardo
Es alentador que alguien se ocupe de la basura en nuestra ciudad y a su vez queremos alejarnos de la actitud de criticar al que se ocupa.
Pero sí se abre la oportunidad al debate.

Qué pasa hoy ahí afuera

Ocurre que estas noticias revelan la ausencia de un proyecto integral. Y dado el caso, con medidas aisladas no se ha podido lograr ningún avance desde hace décadas. Más bien se ha retrocedido y estos impactos son de una vez y para siempre.

Si se cobra una multa o un impuesto debe ser una medida complementaria de un programa para la ciudad, incluyendo la decisión política de tomar en serio el tema de los residuos de la ciudad.
Por ejemplo no sirve de mucho generar un impuesto y no tener capacidad de fiscalización ni de vigilancia, ya que para evadir ese impuesto se generarán nuevos basurales clandestinos.
Como ejemplo recordamos la reciente reunión con autoridades municipales solicitada por Juntas Vecinales, entre ellas de Frutillar, para tratar la problemática de los basurales clandestinos y los desmontes y "sacadas" de humus que se realizan cotidianeamente al pie del Cerro Otto, al fondo del barrio. También la acción de los vecinos bloqueando el acceso a la Cantera donde se depositaban los residuos forestales.

Quien contamina y le sirve, paga

Hemos leído que el proyecto de ordenanza de cobro de canon se refiere al principio “quien contamina paga". Reiteramos la buena intención e iniciativa de un concejal pero permítannos discrepar también con los fundamentos del mencionado principio incorporado a nuestra Carta Orgánica. No hay principio ambientalmente más cuestionado que éste. Si bien la intención de cuidar al ambiente es evidente y no la discutimos, este principio es de filosofía puramente mercantilista, lo cual ha implicado a lo largo de la historia reciente que grandes empresas o grandes poseedores de capital lo manejen con reglas del Mercado e incluyan dentro de su costo el precio o tarifa de la multa o impuesto. Por lo tanto este principio ha avalado y permitido muchos desastres ambientales irreversibles, por lo que actualmente desde el ambientalismo se lo considera caduco y no es lo mismo tener una actitud crítica de análisis y prudencia frente a este lema que usarlo como eje doctrinario.

Debate

Y allí es donde hay que dar el debate.
El verdadero plan de gestión de los residuos es el plan Basura Cero, cuyo nombre es, obviamente, una consigna comunitaria para tender hacia la disminución de la generación de residuos. Además de abarcar varias dimensiones del tema: demanda una revisión del consumo, una extensión de la responsabilidad hacia productor y cuestiona a un sistema de producción que está deteriorando los sistemas ecológicos y sociales.

Esta es una manera de preocuparse por nuestras generaciones futuras e incluye el trabajo en las escuelas de patrones de consumo saludables que colaboren con la construcción de la identidad del individuo. Implica también el estudio y análisis de cómo alargar la vida útil de los productos.

Un agujero

Visto desde una óptica simple y a modo de esbozo, a veces es útil focalizar el eje, por ejemplo: si tenemos un hueco donde deberemos colocar los residuos, pues, hacerlo durar la mayor cantidad de décadas posible sin generar impactos perjudiciales en el ambiente ni en la salud de las personas.

Un buen ejercicio comunitario es imaginarse que en cada barrio hay un vertedero. ¿Qué haríamos si en el verano se prendiera fuego continuamente y tuviéramos nuestras casas llenas de humo? Pues seguramente separar y enviar a otro sitio para compostaje la basura orgánica para que no produzca gas metano con su descomposición; y tenerlo vigilado para que nadie cometa travesuras. Irónicamente este ejercicio lo están practicando los vecinos del barrio Pilar desde hace años.
¿Qué haríamos si vemos que el vertedero se llena a un ritmo acelerado? ¿Dónde haremos otro pozo en el barrio? ¿Sacrificaremos la plaza y haremos alli otro pozo? O comenzaremos a preocuparnos en generar menos residuos?
Clasificaremos en nuestro domicilio y trataremos de compostar en el jardín los residuos orgánicos.
Reflexionaremos acerca de las compras que realizaremos y no nos dejaremos llevar tanto por la publicidad. También, porqué no, verificar el impacto que produjo la fabricación o extracción de cada producto en los sistemas naturales y sociales.
Le solicitaremos al fabricante de botellas de plástico que se haga cargo se su envase o que utilice botellas de vidrio reutilizables. Le solicitaremos a los productores que se hagan cargo de los empaques que ocupan volumen de manera poco razonable y a los reponsables de los productos tóxicos que busquen maneras alternativas de gestionarlos porque nosotros no estamos en condiciones.

Carácter público de la gestión o negocio

Otro eje importante para discutir es el carácter público de la gestión. Basarnos en el principio democrático según el cual todas las personas que pueden verse afectadas por una decisión tienen derecho a participar en el proceso de toma de desición.
Esto importa porque la comunidad debe ser protagonista. Allí es donde la comunidad convalida el rumbo y el éxito de su funcionamiento. Por ejemplo la gestión de los residuos no debe ser necesariamente y por naturaleza un negocio financieramente rentable, no es un negocio, es un servicio.
Si fuera así se dejaría librada la prestación del servicio a los valores fluctuantes del mercado. Esto ocurre cuando se comete el error de diseñar un pliego de licitación con la intención de generar un negocio que beneficie a una empresa comercial. Así se realizan proyectos regionales de gestión de residuos que se basan en garantizarle a un empresario la ganancia suficiente como para que se haga cargo del asunto. Garantizarle que ganará dinero con la venta de los materiales clasificados y acopiados. Pero nosotros pretendemos que se garantice a los vecinos una gestión permanente, saludable y sustentable.
Generalmente cuando los valores de los materiales acopiados fluctúan en el Mercado y bajan, los proyectos tambalean, las empresas entran en conflicto con el Municipio y se interrumpen los servicios.

Con los vecinos todo

Con la toma de conciencia de los vecinos se podrán clasificar y acopiar variedad de materiales que seguramente tendrán un destino comercial pero no dependerá el sistema del precio del Mercado como ocurre precisamente en este momento.

La implementacion se realiza a través de una Unidad Ejecutora con la participación del Gobierno, de representantes de la Comunidad, como las Juntas Vecinales y de Cooperativas, como la Asociación de Recicladores de Bariloche.

En nuestra ciudad ya hay una ventaja: la recolección es Municipal. En otras ciudades la recolección es privada y tiene vinculación con los vertederos. Así la implementación consiente que a mayor volumen de basura ingresante, mayor cobro de canon por parte del concesionario, mayor ganancia. Por lo tanto hay actores dentro del programa de gestión con intereses antagónicos a los de la comunidad.

Sigamos evitando que tambalee el programa: petróleo

En una enterevista a Pino Solanas realizada en Rosario en el marco del lanzamiento de la campaña "Petróleo y Gas, Nacionalización Ya" el referente del grupo Moreno manifestó que "La mayor parte de las inversiones prometidas no se hicieron. No se realizaron nuevas perforaciones y no se repusieron nuevos pozos a las reservas extraídas. Del autoabastecimiento que teníamos hace 15 años con reservas para 30 años más, hoy estamos con reservas para seis o siete años, y en breve plazo estaremos importando naftas, sin mencionar que hoy ya importamos fueoil."

Además negar que nuestro planeta ha dejado atrás el pico del petróleo y que debemos pensar en un mundo post petróleo es audaz. De hecho el primer mundo está pensando en su reemplazo con Agrocombustibles generando la amenaza del Biodiesel.

Un programa de gestión de residuos regional basado en el transporte de la basura permanente, sostenido por el petróleo y por años no es un programa con sentido común. La gestión de los residuos de la comunidad dependería del precio de los combustibles en una época donde el petróleo esta determinando las guerras.

Incineración

Ante la falta de espacio para construir nuevos basureros y ante las deficiencias que han presentado muchos rellenos existentes, se promueve quemar la basura como la “solución” al problema. Sin embargo, la incineración de residuos origina nuevos problemas ambientales y sanitarios, desincentiva la minimización de la generación de residuos, y es incompatible con programas de recuperación, reciclaje y compostaje que valoricen los materiales descartados por la población.
Entre los contaminantes tóxicos emitidos por los incineradores se encuentran dioxinas y furanos, metales pesados tales como plomo, cadmio y mercurio, gases de efecto invernadero, gases ácidos y partículas ultra finas.

Recuperación de energía es un chamuyo con buena prensa

La posibilidad de recuperar energía aprovechando el calor producido en la combustión es un argumento insostenible para justificar la incineración, debido que mucha más energía puede recuperarse mediante reducción en la fuente, reutilización y reciclaje. Por otra parte los residuos que tienen mayor poder calorífico como papeles y plásticos, son además reciclables, por lo que instalar un incinerador con recuperación de energía resultará un obstáculo al reciclaje.


¿Y los residuos patogénicos? El fabricante del autoclave que compró hace años Bariloche quiere cobrarle a nuestra Municipalidad alquiler porque nunca lo fuimos a buscar. Así seguimos enviando a otra ciudad los residuos hospitalarios, obviamente pagando el servicio de su gestión.
Los vecinos esperamos la decisión política.

Asociación Ecologista Piuke

A Cielo Abierto: todo se aprende

A Cielo Abierto: todo se aprende
Por Alejandro Yanniello
Zulema es la presidenta de la Asociación de Recicladores de Bariloche.
Ellos empezaron después de la crisis del 2001 pero no a reciclar dentro del basural sino a realizar una actividad muy distinta. La política económica los había excluido de la posibilidad de alimentarse para mantenerse vivos.
Los dos partidos tradicionales y los que integraban la Alianza , representados en el Concejo Deliberante actual y en el Ejecutivo Municipal fueron los responsables de haber empujado a estas mujeres y estos hombres a ese lugar que despide olor a podrido este preciso invierno.
Gracias a la organización ellos pudieron reconvertir la miseria en dignidad. Pero la comunidad no los reconoce y los políticos no están a la altura de hacerse cargo de la deuda que contrajeron con la ética.
Hace pocos días el padre de un joven trabajador del grupo llegó al basural buscando un huesito de la mano de su hijo. Es que había ocurrido un accidente. Porque ocurren accidentes donde no hay protección ni interés en supervisar las condiciones laborales de la gente que cumple una tarea en beneficio de la comunidad. De hecho el volumen de residuos de nuestra ciudad es un problema a resolver y ellos trabajan en eso. Sí, lo buscaba porque a su hijo le están reconstruyendo su mano destrozada y podría haberle sido útil.
Zulema y los compañeros de la ARB están enojados. El jueves cumplen 5 años de existencia formalizada.
Hace cinco años legaban a la Mesa de Concertación social con dos delegados por parte de las mujeres, dos delegados de los hombres, dos delegados de los viejos y dos delegados de los chicos. Allí Daniel se ponía de pie y se presentaba: “ Nosotros somos los recicladores”. Realmente fue emocionante. El año donde participaron una vez por semana en horario vespertino en esta mesa de articulación con el gobierno. Todo el año para lograr que se colocara una canilla en el basural. Si la colocaron después de un año de diálogos con los funcionarios ya es anecdótico. Lo sustancial es que Bariloche no tiene política ambiental, no tiene plan de gestión de residuos, no tiene planificación y sí tiene en la ARB el único esbozo de gestión de residuos sólidos urbanos, emergiendo de la precariedad.
Zulema dice que El 5 aniversario de la asociación va a ser la demanda de la planta de clasificación.
“Cada año veo mas desgaste físico de los compañeros. Así que ya basta de trabajar con basurero a cielo abierto. Que avancen con la planta de clasificación y la disposición final. Así se termina de una vez esto. Los perjuicios que tenemos son de salud, bastante graves, cada vez más de contaminación, cada vez el suelo esta mas contaminado, si uno camina por la ruta 40 va a ver el arroyito que corre del jugo de la basura que a no estar el basural en condiciones, eso hace que la contaminación cada vez sea mas. Si bien nosotros ayudamos al suelo, donde estamos sacando 185 toneladas al mes igual hay material que queda en el suelo y sigue contaminando la tierra. Que haya un basural mas controlado, que haya una disposición final sea enterrada como corresponde. En una ciudad turística tendría que tener un basural en condiciones dignas” dice Zulema.
Y continúa “una Ordenanza se presentó a la mesa de Coserba para que reconozca la actividad del tema reciclaje, si bien no esta reconocido en toda la Argentina, es una fuente nueva que mas o menos en el año 2000 que empezó a funcionar, que se reconozca la actividad del reciclaje y además, lo que nosotros estamos prestando es un servicio público a la comunidad. Por eso no tenemos ningún beneficio, si bien lo hacemos para llevar recursos a nuestro hogar pero no tenemos su contraparte de parte del Municipio… y además queremos avanzar con el tema de la “planta”, si bien ahora tenemos un galpón, podemos llegar hasta ahí nomas si no sabemos dónde quedará la planta. Si no saben ellos donde destinan el lugar. Si ellos no avanzan, no podemos nosotros” afirma.
“Con este gobierno tuvimos dos reuniones con el Intendente y no tienen nada concreto. Desde que empezamos nos han venido verseando, no hay importancia por parte de los gobiernos. Solo cuando se quema. Nadie se acerca a preguntar cuánto material recuperamos, cómo estamos…Si empre hemos ido con educación y siempre esperamos de los gobiernos que puedan traer una solución, siempre les llevamos los problemas y esperamos una respuesta pero lo último que ha pasado, el accidente que hubo, el desgaste físico, las condiciones en las que se trabaja, fue un poco…entonces basta de callarnos la boca , la educación la tenemos que guardar un poquito y ser un “poco maleducados”, por mi parte no fui criada así entonces me cuesta, pero , todo se aprende”.
¿Para vos es mala educación hacer una demanda en una marcha? ¿pedir algo que te corresponde como ciudadana?
“Antes lo pensaba, pero ahora pensándolo bien es lo que corresponde, es la única manera de que te den un poco de importancia. Es la única manera. Sin molestar a nadie, vamos a ir con lo Justo”
El jueves 11 de septiembre a las diez de la mañana la ARB convoca a una marcha que sale desde Moreno y Onelli hasta el Centro Cívico. Allí estará la gente que piense que hay que cambiar algo.
Zulema dice “que nos acompañe la comunidad a la marcha y que el problema de la basura es un problema de todos, es un problema del medioambiente también porque todos vivimos en Bariloche y sino hay una solución pronto para el basural vamos a tener los lagos contaminados, que ya hay uno, que debe estar, los ríos, y alrededor, donde vivimos, que tomen conciencia que el problema este es un problema de todos”.


AÑO 2007: EL BASURAL, LA BASURA Y BARILOCHE

Llegó el momento. La situación del basural no da para más y la de los barrios aledaños es de gravísima emergencia.
Sin embargo el problema del basural refleja el pésimo manejo de la basura que como sociedad llevamos adelante.

El primer punto es que los residuos son resultado de nuestro consumo. Nosotros, los que consumimos, los vecinos, debemos hacernos responsables y exigir que
el Estado se hagan cargo y que toda la ciudad colabore a esa gestión comunitaria.

Un segundo punto a considerar es que, a largo plazo, la única gestión de residuos duradera será aquella que resulte social y ambientalmente saludable. Vendrán soluciones mágicas en estos tiempos de río revuelto que, ante la emergencia, potencian su capacidad de seducción.

Esto apunta a cuestionar algunas de las nuevas tecnologías publicitadas, como por ejemplo el plasma, que no son más que incineración encubierta: la quema de residuos sólidos - ya sean urbanos como patogénicos - tiene efectos desastrosos para la salud de la población y para el ambiente, sobrando documentación y gran cantidad de convenios y tratados que así lo reconocen.

Es imperioso diseñar un modelo ECOLÓGICO de gestión de los residuos, que involucre a la comunidad, que tenga sentido integral y que comience a funcionar a partir del conocimiento y del convencimiento de los vecinos.

Los residuos orgánicos constituyen más del 50% del volumen total de residuos. La separación o clasificación de los residuos en el domicilio es un eslabón indispensable en una gestión ecológica, sin embargo ésta solo tendrá éxito si todos sabemos que luego el residuo orgánico será transformado en compost. Por otra parte la separación facilita automáticamente las tareas de acopio y reciclado de los residuos no orgánicos.

En la ciudad de Canberra se ha logrado bajar con este método el 75% del volumen depositado en el vertedero

No debe descartase la incentivación al compostaje domiciliario, que por la geografía de nuestro ejido resultaría viable, se reducirían en gran medida los gastos en transporte, transformando el vecino, en su propio domicilio, el “residuo” en “recurso”.
El compostado reducirá además los riesgos de incendios y las emisiones tóxicas asociadas, ya que éstos son propiciados por la descomposición del residuo orgánico, las altas temperaturas y los gases que se generan y que están en contacto con otros elementos combustibles.

La solución es urgente pero no por urgente carece de ideología.
No es la única solución tener un solo vertedero.
Tampoco es la única solución privatizar el servicio a través de la elaboración de un pliego de licitación.

De no revisar y ofrecer alternativas al simple argumento de que “no se cuenta con un predio lo suficientemente grande dentro del ejido” se terminaría repitiendo un modelo que rechazamos en otras escalas (a nivel internacional por ejemplo): exportar basura a otras localidades más pobres, lo cual constituye un caso claro de injusticia ambiental.

La gestión de nuestra basura no debe ser rentable, no es un negocio, debe ser sustentable. La rentabilidad económica no debe ser la brújula para resolver este problema, el mejor “negocio” es tener una población y un ambiente sanos, de eso se trata la sustentabilidad.

Hoy se reproducen en el país las asambleas contra la contaminación de los rellenos sanitarios y sus consecuencias están a la vista en la salud de la población. Método diseñado para que la comunidad se olvide del residuo que genera.

En este sentido privatizar el servicio a través de la elaboración de un pliego de licitación tentador o elegir el sistema de gestión en función de las actuales ofertas de financiamiento (generalmente solo disponibles para realizar los inaceptables rellenos sanitarios) es atentar contra los intereses legítimos de la comunidad.

La solución es urgente pero no por urgente debe carecer de ideología. El problema de la basura es un problema que debe resolverse con la comunidad y no para la comunidad.

Creemos que resulta necesario retomar un debate público sobre este problema que lleve a consensuar un nuevo modelo de gestión de la basura que generamos. Muchos funcionarios y técnicos sólo han instalado el tema de la relocalización del vertedero y no se ha definido aún una Política Ambiental en materia de Residuos que sea integral, con criterios de responsabilidad ambiental y social.

Son varios los compromisos que debemos asumir para llevar adelante los cambios necesarios. Es menester comprometerse activamente, cada vecino y cada barrio, como algunos ya lo están haciendo con éxito, en la separación domiciliaria, en la elaboración de compost, en la compra y el consumo responsable de productos. Todos los vecinos debemos reclamar al Municipio y a las autoridades de gobierno el cumplimiento del plazo para cerrar y remediar toda la zona del actual vertedero y exigir la puesta en marcha de un proyecto de clasificación y compostaje de residuos, con una mínima disposición final con el menor riesgo posible.

Como fue expresado enfáticamente en la última reunión convocada por las juntas Vecinales del Pilar I y II: BASTA DE HUMO, BASTA DE NIÑOS ENTRE LA BASURA, BASTA DE CONTAMINACIÓN. TODA la comunidad debe hacerse eco de estos BASTA, como primer paso para trabajar y apoyar un nuevo modelo de gestión de los residuos de Todos.

Asociación Ecologista Piuke

Accidente en el vertedero

Accidente en el vertedero
Viernes 17 de Julio de 2009 14:22

Un integrante de la Asociación de Recicladores de Bariloche (ARB) resultó herido al explotar un elemento mientras recolectaba botellas. Si bien aún no fue confirmado oficialmente porque esperan a los peritos y Gendarmería, se trataría de una granada de gas lacrimógeno. Fue trasladado al Hospital con heridas en su mano, la cara y el cuello. Otro trabajador también sufrió lesiones en su cara. Zulema Morales manifestó su dolor "porque otra vez le tocó a un compañero".

Al mediodía se produjo un accidente en el vertedero municipal, cuando un trabajador resultó herido al explotar un elemento cuando lo pisó mientras recolectaba botellas. Se trataría de una granada de gas lacrimógeno, pero esperaban a los peritos y Gendarmería para confirmar de qué se trata y determinar si hay más en el lugar. En el lugar está el director de Seguridad de la Municipalidad, Carlos Aristegui junto a personal de la Policía de Río Negro.

Zulema Morales, de la ARB, comentó que su compañero fue herido al pisar ese elemento y señaló que quedan tres más en el lugar. Desde la ARB expresaron que esos elementos llegaron en un camión recolector del medio día, que llevaba residuos de los kilómetros.

El trabajador herido fue llevado a la salita y luego trasladado en ambulancia al hospital zonal. Otro compañero recibió el tóxico y al ir a la salita le recetaron una crema para la cara. "Decí que le tocó a no de los nuestros, porque está lleno de chicos el basural", expresó Zulema.

"Podría haberle tocado a cualquiera, había mucha gente", agregó, e insistió en sus reclamos por mayor seguridad, para poder llevar adelante un trabajo digno. Muy conmovida manifestó la necesidad de contar con una planta clasificadora para "no estar enterrados en la basura". Sin embargo, frente a los reiterados reclamos, aseguró que "no tenemos solución".

La presidenta de la ARB expresó su dolor porque "otra vez le tocó a un compañero" y pidió que no tiren "estas cosas en la basura". También señaló que todos los días hay por lo menos 50 chicos en el vertedero y afirmó que "son más los de afuera que los trabajadores nuestros".

Bolsas de plástico: la maravilla que devino pesadilla

Luis E. Sabini Fernández

Es una vieja técnica.
El tipo se ha salido con la suya, en realidad con la ajena: ha robado una buena billetera y ha salido a escape. Es un hombre corriendo por la calle. Pero segundos después escucha los gritos de quienes han salido tras él: -¡agarrenlo!
Es un instante. Él también empieza a gritar: ¡agarrenlo!, y sigue raudo corriendo. Algunos más veloces ya están a la par, todos gritan algo ante lo cual los demás transeúntes no saben qué hacer. Es que al haberse sumado el ladrón al coro, la demanda ha devenido insensata.

La empresa de supermercados Disco en Argentina se ha sumado a la campaña contra las bolsas de polietileno y el desastre ambiental que han provocado. Las bolsas de plástico, empero, no se hacen, ni se distribuyen, ni se esparcen solas. Hay algunas empresas que han contribuido particularmente. En realidad, los supermercados fueron invadiendo nuestras sociedades brindándole a la gente el protagonismo en la compra. Y en verdad, frente a la corruptela del comercio minorista, donde no se podía elegir y donde el comerciante era el que elegía cuando y a quién “le metía el perro”, la opción ofrecida resultó tentadora. Nadie pensó entonces en el consumismo galopante, el despilfarro, en la construcción de una sociedad del desperdicio. Para afianzar esa “nueva cultura”, del autoconsumo, los supermercados se valieron de la góndola al alcance del cliente y la bolsa de plástico a la salida. Expresión de libertad y comodidad, sabiamente confundidas.

Esto empezó hace medio siglo. Y desde hace varias décadas se empezaron a observar las secuelas de la invasión de termoplásticos al ambiente. Ya en la década de los ’70 Jacques-Yves Cousteau denunciaba que las pobres tortugas marinas confundían las bolsas flotantes con medusas y se las manducaban; una atroz forma de muerte de animales que habían sido alcanzados por la “civilización”.

¿Cómo llegaban a la superficie marítima bolsas de supermercado o “de plástico”, términos casi equivalentes? Las bolsas de plástico son relativamente resistentes. Flotaban. La gente las tiraba o las dejaba en las más diversas situaciones. Desde el momento en que empezaron a abundar las bolsas, es decir desde el momento en que los supermercados, como Disco, empezaron a “regalarlas” (cobrándolas con exceso sin duda en los precios), desde el momento en que el mercado, cada vez más mundial, tenía tal mercancía como bien abundante y no (como el resto) escaso, las bolsas “de supermercado” empezaron a estar en todas partes, y a sobrar en todas partes. Quien más quien menos, debe haber sido alguna vez “millonario” en bolsas de plástico. Así llegaban –como desperdicio que uno se saca de encima porque sabe que hay “de más”– a los campos, a los ríos, a los mares.

¿Que los termoplásticos son tóxicos? Se sabe también desde hace tiempo. Hay investigaciones escalofriantes sobre la “migración” de partículas plásticas a los alimentos. Pero al mundo empresario le importaba otra cosa. Y la gente prefería, inducida, otra esdrújula en lugar de tóxica. ¡Son tan cómodas! Y los supermercados estuvieron a la vanguardia planetaria en promover esa forma de comportamiento. Miope y suicida, pero exitosa, sobre todo si todo el ensamble social “lo necesita”. Uno no va a hacer las compras al “súper” tranquilo desde su casa, como la abuela que llevaba su bolsa de tela o su “chismosa” de hilo al almacén. Uno sale apurado, más bien apurada, del laburo y pasa por el súper para comprar lo necesario para zafar esa noche y en todo caso, proveerse de la leche del desayuno. Y bendice que el bueno del comerciante le brinde una bolsa, sin cargo, para llevarse sus provisiones. Aunque cada vez sepa menos lo que se lleva adentro de esa bolsa… la leche del súper ya no se corta, como hace un tiempo que “daba” para hacer requesón; ahora se pudre, vaya a saber qué le ponen adentro. Algo para que dure quince días y no un par de jornadas en frío, como la pasteurizada que venía en envase de vidrio. Pero claro, aquella era leche líquida “todo el tiempo”, y ésta salió líquida de la vaca, se hizo polvo en la “lechería”, se transportó y volvió a hacerse líquida con agua, supongamos que desclorada porque sabor a cloro no tiene… uno lleva un “tetra” de salsa que curiosamente el supermercado abarrota en el patio del fondo del local al sol en pleno verano y uno lo “abre” y está ferpecto. Aquí la pregunta es: ¿qué conservadores puede tener para soportar el mediotiempo entre su elaboración y su consumo?; uno lleva una montaña de golosinas “para los nenes” (de 4 a 40 años), cada más chocolatadas… todas lucen una tentadora cubierta marrón y la etiqueta dice “chocolate”, sólo que se trata de soja coloreada. Con un agravante: se trata de un componente de la soja, su materia grasa, conservada mediante hidrogenación, método tóxico si los hay, descubierto en Alemania en 1915 e implantado en todas las industrias alimentarias del mundo occidental (y al día de hoy, globalización mediante) del mundo entero, por su comodidad: la grasa hidrogenada no se pone rancia. Triunfo de la tecnología nuestra. Se “pone” apenas cancerígena. Pero eso se “ve” menos, es un proceso a largo plazo y por lo tanto menos asociable con la hidrogenación. Lo rancio se percibe, en cambio, de inmediato... uno agrega ahora en la bolsa pastas rellenas o comidas procesadas que presentan en la etiqueta las variaciones más tentadoras: crema a la Stroganoff, sorrentinos de “jamón y pollo”, “salsa lista” cazadora o scarparo, aunque la realidad del relleno –la verdad de la milanesa– resulte soja con aditivos saborizantes… uno agrega “saborizadores tipo criollo”, donde “tipo” lo dice todo. Porque estas empresas no mienten. Sólo que no dicen la verdad.

No imaginábamos al adoptar el sistema de supermercados, autoservicio y consumo irrestricto que se nos venía todo esto encima. En realidad ni siquiera nos dábamos cuenta que ni adoptábamos ese sistema, que en realidad éramos adoptados por él. Y que el sistema del capitalismo hipermoderno “gastaba” tanto en honor del consumidor porque pagaba por el petróleo una bagatela. El petróleo estuvo congelado desde fines de la segunda guerra mundial hasta 1973. “Los treinta gloriosos años” de tanto economista liberal o progresista. Seguramente muy pocos gloriosos para los obreros extractores del “oro negro” en Nigeria, el Cáucaso, Irak o Ecuador…

Ese fue el período de la expansión incontenible del consumismo que nos ofrecía un futuro donde ya no habría muertes de viajantes.

Ahora ya estamos dentro de aquel futuro promisorio que nos vendieran las empresas de la modernización hace medio siglo, a través de Hollywood, Selecciones del Reader’s Digest, Life y el mundo empresario en general y los supermercados en particular.

Y lo que vemos es la contaminación. La contaminación planetaria. Con las bolsas blancas de plásticos como emblema en campos y mares. Con los basurales incontenibles alrededor de toda ciudad. Con la fumigación generalizada para eliminar los competidores del hombre en la apropiación de las cosechas. Fumigación que elimina, de paso, la salud. Alcanzando a lo que los técnicos llaman “insectos no blanco”, seres vivos “no blanco”. A los que no se quiere matar, pero igualmente se los mata en la guerra declarada (y auspiciada) por los laboratorios biocidas. Lo que resultan “daños colaterales”: libélulas, gusanos, ciempiés, abejas, mariposas, pájaros, niños, peces, batracios, perros, humanos adultos, preferentemente trabajadores rurales… La contaminación “coagula” en enfermedades con las más diversas manifestaciones; alergias, alteraciones de la piel, mutaciones, destrucción en genitales, cánceres, malformaciones congénitas.

Y bien. La situación se ha vuelto inocultable. Y es tan fuerte el impacto que hasta sus principales beneficiarios ya no pueden escamotear la cuestión devenida problema. Desde hace años, diversas cadenas de supermercado en el Primer Mundo, pero también entre nosotros, no entregan gratis las bolsas de plástico. Con lo cual, sus compradores rápidamente se han habituado a llevar bolsas propias o pagar por ellas. Otros han ofrecido bolsas de papel, que mantiene el estilo de “la abundancia”, con lo cual no encaramos el problema de que la humanidad vive “por encima de sus propios recursos”, pero al menos no tiene, el papel, la toxicidad del plástico.

Pero entonces sale Disco a gritar ¡al ladrón! Y lo hace dictando cátedra. Explicando en una “campaña concientizadora” que “las bolsas [de plástico] están destruyendo el medio ambiente”. Algo “realmente preocupante”. En un folletito sostiene que “hay más de cinco mil millones de bolsas dando vueltas” por la Argentina, en mares, costas, desagües y drenajes.

Nos informa además de algo verdadero: que se recicla menos del 1% del volumen producido. Sabíamos que a mediados de los ’90 en EE.UU. se reciclaba el 1,5 % de los termoplásticos producidos. Y entonces nos explicaba el bueno de Federico Zorraquin, director de alguna empresa plástica o petroquímica argentina y presidente de Plastivida (sic), una organización fundada por la industria plástica “sin fines de lucro” (sic, sic), que como medida efectiva de reciclado era absolutamente insuficiente pero que en términos de relaciones públicas era en cambio muy eficiente.

Hemos llegado así a un nuevo problema: la petroquímica tuvo “su agosto” entre 1945 y 1973 con una cotización del petróleo adaptada a las necesidades de una industria en expansión y no a las necesidades planetarias o de los países y regiones “sangrados” por su extracción.

Pero la cotización del petróleo fue cambiando. Primero por la OPEP que en 1973 y en 1979 la multiplica generando el sobrante financiero de los petrodólares (que están en el origen del fenómeno de la deuda externa de los países periféricos o empobrecidos). Luego por la perspectiva de escasez, que lo ha hecho una materia prima aun más costosa. Y sin embargo, la petroquímica, ya establecida, no ha cambiado su modalidad. El mundo siguió “nutrido” o mejor dicho invadido de bolsas, envases, envoltorios, packaging, como antes, con el petróleo barato. El nuevo estilo se había convertido en “cultura”.

Hoy, se nos ha hecho muy difícil combatir o enfrentar la plétora plástica que nos cubre cada día y que nos contamina silenciosamente. Sus manifestaciones más ostensibles, como el desparramo planetario de “bolsas de super”, se ha hecho demasiado ostensible, gravoso hasta para “el sistema”.

Es interesante ver cómo quienes hacen esta campaña ni siquiera muestran su propio papel en ese desarrollo. Ni el menor atisbo autocrítico. Lo cual no es de sorprender: si siempre nos han dado lo mejor es porque son los mejores. Y los mejores ¿pueden equivocarse?

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Luis E. Sabini Fernández es Docente del área de Ecología de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, periodista y editor de la revista futuros.


Residuos Sólidos Urbanos
La situación del manejo de residuos sólidos urbanos en el país es crítica. El denominado "problema de la basura" obedece a un modelo de consumo y producción insostenible, y a la falta de planes que aborden el tema desde sus raíces y adopten medidas en todas las tapas del mismo. Con frecuencia se proponen métodos "mágicos" para "solucionar" el problema de la basura, como ser incineradores y rellenos para el enterramiento indiscriminado, que fijan el destino de los residuos por décadas. Dado el alto costo de estos métodos se proponen facilidades de créditos o la regionalización del tratamiento de residuos, comprometiendo la soberanía y la economía de las comunidades locales.
Esos métodos, además de ser sumamente contaminantes, dilapidan recursos que se deberían aprovechar y perpetúan un modelo de consumo y derroche. Esto es así porque las altas sumas de dinero que requieren estos sistemas para su instalación, operación y mantenimiento drenan los recursos que de otro modo podrían ser destinados a planes de prevención, separación, reutilización, reciclaje y compostaje de residuos.
Consideramos que la gestión de residuos sólidos urbanos debe ser integral. Se deben tomar en cuenta todas las etapas del ciclo de los materiales; desde su extracción y procesamiento hasta su consumo y destino una vez finalizada su vida útil, e intervenir en cada una de ellas de modo tal de reducir los impactos a lo largo de todo el ciclo.
Los planes integrales de gestión de residuos sólidos urbanos deben apuntar a reducir progresivamente el enterramiento y la incineración de materiales, con el objetivo final de llegar a Basura Cero, o cero enterramiento de materiales aprovechables. Esto se debe llevar a cabo fijando metas que permitan ir controlando el avance en la reducción.

La ciudad de Buenos Aires adoptó un paso de vital importancia en este sentido, al sancionar, en noviembre de 2005, la Ley Nº 1854, conocida como "Ley Basura Cero". Creemos que la sanción de esta ley marca un punto de inflexión en el abordaje a la problemática de los residuos sólidos urbanos y consideramos como un gran avance que la Nación tome esta estrategia para aplicarla también en otros municipios.


El ALCA y la industria de la basura

Oscar René Vargas
La Insignia

La palabra basura ha significado y aún significa, para mucha gente, algo despectivo, algo que carece de valor y de lo que hay que deshacerse. De esta manera lo útil, que no siempre necesario, se convierte en un estorbo y es causa del problema de cómo deshacernos de lo que consumimos.

En el medio rural nunca fue un verdadero problema, pues los residuos orgánicos seguían el ciclo de la vida sirviendo de abono o de alimento para animales, los vertidos arrojados a los ríos eran depurados por las propias aguas, el gran poder depurador de la naturaleza todavía no había sido derrotado por el ansia de poder del hombre. El hombre empezó a utilizar las materias primas de una forma desordenada. En las ciudades la basura es un problema casi desde el origen de éstas, debido a la alta densidad de población y al hecho de arrojar la basura a las calles. Esto ha producido la proliferación de insectos, roedores y microorganismos patógenos, trayendo como consecuencia enfermedades catastróficas para el hombre como la peste.

Un mal sistema de gestión de las basuras producirá un deterioro y depreciación del entorno ambiental debido a la contaminación del aire, del agua y del suelo. Actualmente, hay una crisis en la forma de deshacerse de la basura tóxica en los EEUU. Basura tóxica es todo residuo, desecho, barro, líquido o cualquier otro material desechable que, debido a su cantidad, concentración o características físicas, químicas o infecciosas puede causar o contribuir significativamente a un aumento de enfermedades serias e irreversibles; o presenta un riesgo inmediato o potencial para la salud de las personas y del medio ambiente cuando se trata, almacena, transporta o dispone de una manera impropia e inconveniente.

La industria de la basura tóxica en los países desarrollados requiere de nuevos botaderos. Desde 1990, los grandes basureros industriales de los EEUU están saturados y se busca un mercado mundial de compradores de basura tóxica, el manejo de los basureros industriales y hospitalarios en ese país está ligado a las mafias, que al parecer la tiran en alta mar. Las ganancias hechas por los traficantes de residuos tóxicos ascienden a decenas de miles de millones de dólares por año, comparables con las ganancias del tráfico internacional de drogas. El incremento del costo de tratamiento de los desechos tóxicos (industriales y hospitalarios) en los países desarrollados (hasta unos 3 mil dólares por tonelada) ha estimulado la exportación de tales desechos hacia los países subdesarrollados, donde se puede enterrar la basura tóxica sin tratar por unos 20 dólares la tonelada.

En el tráfico de desechos y líquidos peligrosos, muchas veces se ha empleado como argumento o pretexto la supuesta utilización de los desechos como «materias primas» o « material reciclable» en los países de destino. Es mucho más barato, por lo tanto, verter o quemar los desechos tóxicos en el extranjero a sólo una fracción del costo económico que procesarlos en sus propios países.

Ciertamente, los países industrializados están bajo presión constante para encontrar nuevas regiones para desembarazarse de sus residuos tóxicos. En los últimos años, gran parte de los residuos o desechos tóxicos de los países industrializados han sido exportados abiertamente, descritos como «material reciclado». Son promocionados como «combustible » para plantas que generan energía en los países pobres. Una vez que un residuo es calificado de «reciclable» queda exento de la ley de residuos tóxicos de los EEUU y puede ser comprado y vendido como si fuera un helado. Escorias, sedimentos e incluso polvos captados en filtros de control de polución, son ensacados y embarcados al exterior.

Estos desechos pueden contener importantes cantidades de metales valiosos, como zinc, pero también pueden contener y contienen cantidades importantes de subproductos tóxicos tales como cadmio, plomo, mercurio y dioxina. La laguna legal vía el «reciclado» en la ley de los residuos tóxicos de los EEUU es suficientemente grande para permitir que muchas barcazas sean exportadas a los países latinoamericanos. Con el ALCA ese procedimiento tiende a incrementarse.

Un montón de compañías sospechosas, igualmente emprendedoras en el «mercado libre », involucradas en la desaparición de los residuos industriales y peligrosos, surgió virtualmente de un día para otro. Las compañías tienen poco capital propio; utilizan sus contactos políticos en los países pobres para organizar sus negocios tóxicos. Por cierto, estas «empresas» ven la creciente catástrofe con los desechos tóxicos en los EEUU, Europa y Japón como «una industria en crecimiento», y la indigencia de los países latinoamericanos como una oportunidad de ganar una fortuna en ganancias sin correr grandes riesgos ellos mismos. Por ejemplo, compañías estadounidenses están involucradas en la construcción de dos incineradores que van a ser instalados en Guatemala y La Unión (El Salvador), en donde se ha previsto tratar por lo menos dos embarques de 550 mil toneladas de residuos tóxicos por año, con una ganancia estimada de 4 a 6 millones de dólares.

La necesidad que tienen los países de la OCED (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, un grupo de 29 países ricos e industriales) de encontrar nuevos sitios donde depositar los residuos de la producción industrial es una de las fuerzas menospreciadas que promueven los programas de ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial. Mientras el resto del mundo trata de reglamentar el comercio internacional de residuos peligrosos, el gobierno de los EEUU (el mayor productor de residuos en el mundo) se ha negado hasta ahora a firmar ninguno de los principales tratados que limitan los embarques al extranjero de desechos tóxicos. En una conferencia internacional en Ginebra, Suiza (21 al 25 de marzo de 1994), los EEUU con sólo un puñado de países exportadores de residuos industriales y hospitalarios, se enfrentaron al resto del mundo y se opusieron a una prohibición de los embarques de residuos peligrosos a los países no industrializados.

El gobierno de los EEUU y sus aliados argumentaron que el intento de prohibición viola las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que cubren el «libre comercio », sin impedimentos, de los residuos tóxicos. Los EEUU quieren utilizar las reglas del « libre comercio» de la OMC para evitar la prohibición de las exportaciones de los residuos industriales a los países pobres del continente americano. El comercio en residuos tóxicos es más que una industria lucrativa; también es una estrategia central de los países industrializados.

OBLIGAN A CERRAR A CEAMSE
RENACE

RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA DE LA ARGENTINA
27 de junio 2006
SE HIZO JUSTICIA: OBLIGAN A CERRAR A CEAMSE

La Justicia ratificó el fallo que frena la recepción de basura del Conurbano y obliga a achicar la planta..
La Cámara de Apelaciones en lo Contencioso y Administrativo ratificó la sentencia del juez de primera instancia Luis Arias, quien había emplazado a la CEAMSE a clausurar un sector del relleno sanitario de Punta Lara y a dejar de recibir desechos que llegan desde el Conurbano a Ensenada.
Los camaristas adecuaron los plazos: la exigencia de achicar la planta pasa al 31 de diciembre de este año. Y el plazo para dejar de recibir basura de ciudades que están a más de 20 kilómetros del relleno de diagonal 74, vence el 30 de setiembre.
Se recuerda que el titular de la CEAMSE, Carlos Hurst, declaraba a los medios recientemente que " la sentencia no se entiende" y que “la gente tirará la basura en la calle, y el juez se hará responsable”.
La decisión se adoptó por mayoría de los jueces que integran la Cámara de Apelaciones. De este modo, los magistrados Gustavo Daniel Spacarotel y Claudia Milanta votaron contra la apelación presentada por la Coordinación Ecológica Area Metropolitana (CEAMSE), mientras el juez Gustavo Juan De Santis hizo lugar al planteo contrario a la sentencia del juez Arias. La sentencia, de 58 páginas, recoge aportes de vecinos, de ALA PLASTICA (miembro de RENACE) y numerosa referencia técnica.
DETALLES
La Cámara de Apelaciones avaló el fallo que ordena el cierre del área identificada como módulo "D" en el Centro de Disposición Final de Ensenada, que había sido señalada por los vecinos como una "ampliación ilegal" de los terrenos afectados a la recepción de la basura.
Además, se ordena a la CEAMSE que deje de recibir los residuos que se producen en Varela y Berazategui y hoy son llevados al relleno de Punta Lara.
A comienzos de este año la cantidad de basura extra recibida, había superado las 250 mil toneladas, redundando en cúmulos de más de 20 metros de altura, con el consiguiente olor nauseabundo.
MAS INFORMACIÓN
ALA PLASTICA
0221-4660074
ongala@netverk.com.ar
www.alaplastica.org.ar
Documentación y video disponibles
www.renace.net


Creado el 12/19/2007 07:00 AM por Sergio
Actualizado el 10/17/2009 12:01 PM por alejandro
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